Navidad en tiempo de ‘rock’

Published December 13, 1995 in El Nuevo Herald
BYLINE: ARACELI PERDOMO

Este relato navideno comenzo tambien una noche. Pero no de paz. En la madrugada del Dia de Accion de Gracias, un grupo de ladrones, posiblemente jovenes, fuertes y esbeltos, se acerco al lugar del milagro con las peores intenciones. Digo que debieron de ser jovenes, porque sin duda eran expertos en musica rock, conocian al dedillo el equipo musical que buscaban, y tuvieron en cuenta las caracteristicas de cada instrumento. Esbeltos, porque treparon por un pequeno agujero que abrieron en el costoso techo acustico disenado y realizado con gran sacrificio. Y fuertes, porque se llevaron en un santiamen todo lo valioso. Sin dejar huellas. Un golpe maestro.

A la manana siguiente, el descubrimiento por parte de unos empleados de la secundaria de Miami Beach no pudo ser mas desolador. Uno de los grandes orgullos de esta escuela publica es su banda de rock, o Rock Ensemble, ganadora de premios estatales y nacionales. La integra otro punado de jovenes, bien distintos a los presuntos vandalos y con una dedicacion sin limites a su vocacion musical, que les motiva a pasarse las horas, despues del colegio e incluso los sabados, con su maestro de musica en vez de lanzarse a las calles en busca de otras diversiones. Ademas, estos rockeros ofrecen conciertos gratuitos en cuanta funcion benefica o comunitaria los invitan, siempre que ello no afecte su horario escolar. De ahi sus caras largas al enterarse del atraco y las lagrimas que asomaron a los ojos de muchos. Los cacos no pudieron escoger una peor temporada para alzarse con la ilusion de estos muchachos.

Solo unas guitarras rotas.

Como cachorros asustados por la fuerza desconocida del viento, solo atinaron a reunirse alrededor de su maestro, en busca de una salida, de un consuelo. Doug Burris intento un par de chistes y apreto los ojos con fuerza para no hacerles participe de su sufrimiento. Pocos dias antes, durante un ensayo de guitarra clasica, le oi confesar su mayor deseo: poder volver a tocar su guitarra. Pero ahora su mayor ambicion era abrazar a sus muchachos y sacarlos de aquella tristeza injusta. Tampoco podia: sus brazos y piernas seguian inmoviles sobre la silla de ruedas. El antes acogedor estudio era ahora un caos. Unas cuantas guitarras rotas y algun que otro trasto obsoleto donde antes se apreciaba un derroche de calidad y buen gusto, fruto del esfuerzo del colegio y del aporte agradecido de ex alumnos de uno de los mejores profesores de musica del Condado de Dade. En cuestion de horas, Mr. Burris sufrio un espasmo que casi lo derribo de su silla de ruedas y le provoco la fractura de un pie. Otra vez los muchachos se sintieron sacudidos por la desgracia.

Pero el maestro no se dio por vencido. Con un flamante yeso de colores chillones se aparecio en la clase y les animo a reunir el equipo restante para comenzar a ensayar como nunca para la fiesta de Navidad. ?Quien dijo que no habria celebraciones? Nada parece detener a este maestro neoyorquino, de 53 anos de edad, que a pesar de ser cuadraplejico ensena musica clasica y popular y arrasa con los premios donde quiera que va. Todas las mananas, bien temprano, la camioneta para minusvalidos recoge a Burris en su casa de Coconut Grove porque le gusta ser de los primeros en llegar a la escuela. Sus alumnos lo reciben con expresiones de alegria, le ayudan a desayunar, como prolongaciones saludables de su cuerpo enfermo. Hay que ver como lo abrazan, como estan pendientes de sus palabras e instrucciones. Y si a veces se salen del plato, basta una mirada del profesor para meterlos en cintura. El que se atreva a disgustar a Mr. Burris tiene que versela con el resto de la banda.

Ver a estos estudiantes, verdaderas moles de seis pies muchos de ellos, y a estas muchachas esbeltas y sonrientes, enfrascados en el estudio de sus instrumentos, alegres y dedicados, devuelve la fe en nuestra juventud. Son como una familia fuera de sus familias y estoy segura de que mas de uno confia a su maestro inquietudes que sus padres ignoran. Por eso calo tan hondo en la comunidad el robo al Rock Ensemble del Miami Beach Senior High. Y entonces llego la buena racha. Las donaciones comenzaron a llover, primero gota a gota, luego a cantaros. Resultado: no habra que cancelar la participacion en el gran concurso de bandas de rock que se celebrara en Atlanta con motivo de las Olimpiadas, ni los multiples conciertos de caridad para viejitos y ninos necesitados que ya habian prometido. Antiguos alumnos de Burris se aparecieron con sus reliquias, bocinas y amplificadores de sus anos de estudiantes que atesoraban y que ahora han puesto a la disposicion de su mejor maestro. Octavio Visiedo, superintendente de la Junta Escolar, echo el resto por la famosa banda y el Jefferson Bank de la Playa abrio una cuenta a nombre del Rock Ensemble y dono los primeros 5,000. Los muchachos decoraron a mano postales de agradecimiento para sus nuevos mecenas y de inmediato se pusieron a trabajar. Los donantes seran sus invitados de honor en un concierto muy especial.

En busca de contratos.

El techo acustico del estudio aun esta roto y de momento, la clase de ingenieria musical, la unica en su genero en el sur de la Florida, no contara con todo el equipo sofisticado de antes. Pero estos jovenes musicos, que impresionan a todo el que los oye, estan convencidos de que reuniran lo necesario. Armados de tarjetas de presentacion, y sin descuidar sus estudios, se han metido a relacionistas publicos en busca de contratos en las ahora bullangueras calles de Miami Beach. Fue asi que el domingo me los tope en Espanola Way dandole a su ritmo en la misma costura y pasando luego una hucha navidena que acabo llena hasta los topes. Las tiendas aledanas, segun me contaron algunos de sus propietarios, hicieron su agosto, pero nadie disfruto tanto del espectaculo como un hombre sencillo e inmovil, que tarareaba cada cancion desde su silla de ruedas. Gracias a el, a sus muchachos y un grupo de gente buena, la Navidad en la Playa seguira teniendo un contagioso ritmo de rock.